Si por dentro tengo un alma, pobre porque está en plena ebullición. Como a punto de rebosar por todos los poros de mi piel. Y mirad que intento emulsionarme con calma, silencio y desapego, además de un poquito de canela en rama.
Pero mirando afuera y viendo lo que hay, por h o por b, me pongo a cien.
Ya no sirvo como dulce crema pastelera, ni tampoco como leche frita. Agriada estoy. Ya no hay quien me coma. Aún así, la mala leche con limón puede convertirse en un sabroso requesón. Blanco y puro. Sin mala baba.
¡Alma de cántaro, ante tamaña transformación, vacía te sientes frente a tanta ebullición!
* Alma de cántaro: confiada, sin malicia, se deja engañar con facilidad.

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