domingo, 14 de junio de 2026

“POLVO EN EL VIENTO”

 



Durante mucho tiempo he cerrado los ojos, no queriendo ver. Siempre hay vendas transparentes que mienten.


No dejo de cantar. Y grito más allá. Con gallito incluído. O gallazo pero abriendo las comisuras como si no hubiera un mañana. La laringe es como un túnel por dónde se van todas las tristezas mías y de las que siento del mundo.


¿QUÉ SOMOS? ¿Quién nos abre los ojos cuando dormimos con antifaz para no ver las luces psicodélicas de series rojas y verdes, llenas de sangre y muerte?


Si o si, vuelvo a la máscara. A pesar de que me había prometido ser yo. Me lo recuerdo cada vez que me levanto. No hay justificación. Pero siempre, de alguna manera, vuelvo a estar en el círculo de esas hermosas máscaras venecianas, tan perfectas y, a la vez, tan engañosas.


Alguien me dijo que no tratara a todos como amig@s, sino como lo que son. Conocidos o vecinos. Debería tener miradas diferentes y ensayadas para tod@s ell@s. ¿Cómo se hace eso?


Encajar. Lo hice durante mucho tiempo. Fui alegre cuando alguien estaba triste, fui valiente cuando alguien tenía miedo a tirar para adelante, oía y escuchaba cuando alguien quería vomitar su dolor y si preguntaba, aconsejaba. Lo mejor que podía y sabía. Y abracé, siempre que mi carácter no me lo impidió.


Ser roca en la tierra es más difícil que serlo, tipo porespán, cómo en las películas de pega, antiguas. Me declaro porespán en potencia, volátil y vulnerable, que no admite cola de impacto porque se funde cómo helado a 40 grados.


Escribo hoy, si, tímidamente. Encontrando en la voz y la música, la quinta dimensión de la que todo el mundo habla. Y es mi salvación. 


Ojalá tod@s nosotr@s encontremos nuestra forma de seguir mirando la realidad con nuestra propia sub-realidad. Sea la quinta, sexta o duodécima dimensión.


Cada un@ la suya. 


Ojalá.



Fotografía: @jorgebergosmoreno








miércoles, 29 de abril de 2026

“ TIEMPOS DE CONTENCIÓN”

 

Así estamos. Conteniéndonos. Igualarse a tod@s aquell@s que se saltan las normas, las leyes, humanas y universales… Es el camino fácil.


La empatía, la compasión, el ponerse en el papel de vida de tu vecin@, que apela a la supervivencia, a poder vivir en paz y con tranquilidad, sin que le saquen los ojos en facturas infladas por servicios a medias, en impuestos que son superiores a las nóminas incomparables con el costo del ticket del super, del alimento de tu vehículo, de tus anhelos vacacionales que se restringen de 7 a 5 días o ninguno…


Estamos vivos. Por obra y gracia. Muchos tenemos un techo, muchos otros no, un lugar, un pasado doloroso y, a la vez, por coraje propio, un presente próspero o no. Miramos a nuestros congéneres de comunidad a  los ojos, y a pesar de la injusticia que crees observar… Te preguntas ¿para qué?.


Desnudáos de lo ganado, de vuestras propiedades, del poco dinero que tengáis ahorrado sí lo tenéis… No es fácil. Hijos que subir y de los que ser ejemplo. Padres a los que cuidar, con toda la dignidad que se merecen. Uno muere solo, sin nada y cada paso dado ahora, es una acción que definirá nuestras decisiones. ¿ Qué te motiva sino hacer lo que te rote sin pelearte continuamente por un precio justo de un servicio, de una compra, de un sin argumento…? Hartazgo. Absoluto. 


¿Huír o pasar? ¿ O simplemente desaparecer sin dar otras explicaciones que las de quedar en paz contigo tipo ommmm…?  ¿Y después, en paz pasota con los demás? No todas las tormentas llegan para destruir tu camino, seguramente nos otorgan una nueva oportunidad.


Tiempos convulsos, confusos y, a medias. Depende de nosotr@s, el acoger a los que nos vayamos encontrando por el camino con una sonrisa y un silencio atronador que lo dice todo.


“A qui no li agradi, que s’hi posi fulles” (a quien no le guste, ajo y agua)


Y a seguir.